La industria del entretenimiento como la gran máquina que devora artistas; la codicia, el poder y el abuso. La fábula del artista que vive gracias al amor de su público pero puertas adentro está sometido y solo. El esplendor y la decadencia en un torbellino llamado Elvis Presley. Todo eso y más nos describe “Elvis”, la última película de Baz Luhrmann.
Elvis lo fue todo. Fue el primer blanco en cantar como negro, el primero en agitar las caderas y exudar sexo mientras las jóvenes estadounidenses sentían sus oídos y sus cuerpos explotar. Fue una máquina de facturar que en sus inicios apocados encontró en su vibra musical y sensual y su voz grave, la llave que lo conduciría a un mundo de lujos que jamás había imaginado. Era rebelde, genuino, natural.
Fue un quiebre a nivel cultural, pero también a nivel social, en una época donde las viejas tradiciones comenzaban a resquebrajarse. La sociedad conservadora yanqui veía trágicamente como la moral y las buenas costumbres de la familia se hacían añicos, mientras las minorías agitaban las banderas de la lucha por los derechos civiles y los jóvenes de la posguerra abrían las puertas hacia la libertad y la locura de los ‘60. Sin embargo, Luhrmann nos muestra un recorte de un Elvis más bien inocentón, un ídolo de masas ingenuo y confiado.

El derrotero del ícono que no quiso ser libre fluye a través de los ojos de su representante, el Cnel. Parker, odioso personaje encarnado por Tom Hanks, quien fuera partícipe, productor y culpable de la espiral destructiva del artista. Elvis, atado de pies y manos por sus obligaciones contractuales y su adicción a los psicofármacos, asume su indolencia en un ocaso temprano.
El protagonista, Austin Butler como Elvis, supera la idea de mimesis mediante un trabajo actoral y vocal realmente descomunal, tanto en los momentos dramáticos como en los musicales, donde el despliegue sobre el escenario y la interpretación de las canciones nos llevan a olvidar el hecho fílmico en sí, conformando un universo sonoro único y embriagador.
Todos los recursos cinematográficos están utilizados magníficamente para describir tanto el estilo tan típico de Elvis y su entorno, como así también la estética de cada época, donde el montaje juega un rol fundamental: no sólo por el dinamismo que le imprime a cada secuencia donde la vida del ídolo avanza alocadamente, sino también por el juego entre formatos y el montaje paralelo con pantallas divididas.
El resultado es una obra deslumbrante, que a pesar de ciertas licencias anecdóticas que contribuyen a la narrativa, muestra las luces y sombras del Rey del Rock. Un ídolo que a pesar de no haber salido nunca de Estados Unidos, traspasó las fronteras y conquistó nuestra cultura con su voz y su sensualidad. Elvis no pasa de moda; o quién no sabe aunque sea una canción de él?

Elvis (2022)
- Dirección: Baz Luhrmann
- Guión: Jeremy Doner, Sam Bromell, Baz Luhrmann, Craig Pierce.
- Con: Austin Butler, Tom Hanks, Olivia deJong, entre otros.
- Fotografía: Mandy Walker
- Disponible en HBOMax.


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