Odio las obras retrospectivas, esos capítulos de series o incluso programas de radio en que se incluyen los “mejores momentos” creando un frankenstein sin hilo ni sentido ni ninguna gracia. Así que cuando Los tiempos se presentó como una obra con fragmentos de obras anteriores la única razón por la que fui a verla fue por el autor, que nunca me decepcionó, y esta vez tampoco.
Si no tenés idea de quién es Federico León, no te preocupes, no hace falta. Es más, quizás es mejor que no hayas visto ninguna de sus obras anteriores, porque si este espectáculo te hace acordar a otros, vas a terminar un poco embarullado. De hecho, los contenidos son tantos que se vuelve absurdo repasarlos y además no quiero darte la falsa impresión de que tenés que entender algún sentido misterioso para disfrutar de esta obra, o que tenés que saber de teatro o de arte o de lo que sea. Creo que el único requisito es no esperar que te cuenten una historia, porque aunque hay varias historias microscópicas (nunca sentí tanto suspenso en el teatro como durante un par de minutos de esta obra) no hay un hilo argumental y ni siquiera se puede decir que haya personajes. No me pregunten de qué se trata, porque no se trata de nada, y al mismo tiempo es sorprendentemente entretenida, justamente por esos mini argumentos, esas pequeñas expectativas que se crean a cada momento. Y con expectativas no me refiero a “¿se enamorará el chico de la chica?” sino a “¿qué va a hacer ese señor con esa zapatilla?”
Es un poco como un circo, pero con una diferencia. En medio del aparente caos, lo que brilla es la estructura, que funciona como si fuera música: alternancia de intensidad, combinación de más o menos elementos, cambia el tema o vuelve lo ya conocido, los estímulos aumentan hasta la saturación o se reducen a lo mínimo. En medio de estos juegos con el espacio, los objetos, las luces, los movimientos… aparecen también esos destellos de lo que solemos llamar “el contenido”, aquello de lo que se habla, eso en lo que pensás aunque no está sobre el escenario.
Toda obra es completada por quien la percibe, pero en este caso los estímulos son tantos y con tantos posibles sentidos que es inevitable que ese elemento surja del espectador. No se trata de un mensaje oculto que hay que desentrañar, no es una obra que te hace trabajar para que puedas disfrutarla. Es algo que sucede, y vos podés ver qué te pasa con eso.

Los tiempos
- Autor y director: Federico León
- Actúan: Jimena Anganuzzi, Ariel Bar-On, Pablo Brignóccoli, entre muchos otros.
- Vestuario: Paola Delgado
- Escenografía: Ariel Vaccaro
- Música: Diego Vainer
- Dónde: Teatro Sarmiento. Av. Sarmiento 2715. CABA.
- Cuándo: Miércoles a Domingo a las 20 hs hasta el 17/12/23.


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