Una película que esquiva todas las balas

Escribo estas palabras como quien arroja un mensaje en una botella, porque no sé cuándo ni dónde podrán ver esta película, y al mismo tiempo me resulta imprescindible contarles sobre este pequeño hallazgo. Voy a tener que arruinarles una sorpresa del argumento, pero es algo que muestra el trailer, así que no importa: una señora de más de 70 años un día se convierte en una nena. Ella vive con su hijo adulto, que no sabe qué hacer con este cambio de la madre, y entre los dos deciden llamar a la otra hija, que hace tiempo que no los visita. La hija, por supuesto, tampoco sabe qué hacer. Del argumento no voy a contarles nada más, porque cada discurso que leí sobre esta historia está plagado de juicios de valor sobre los comportamientos de los personajes, pero esta película no se llama «Dinámicas familiares bajo el microscopio» sino «Nuestros días más felices». Si un amigo les muestra fotos de unas vacaciones y les cuenta que la pasó re bien, ustedes no le dicen «esa ropa que te pusiste no es de tu talle», ustedes comparten esa alegría y punto. Eso hace esta película: muestra esos días pero al mismo tiempo construye a los personajes que los atraviesan para que podamos comprender de dónde surge la felicidad. Y lo que no hace es caer en todas las posibles trampas que puede traer una historia como esta:

  • evita la generalización porque la historia está plagada de particularidades que hacen que los personajes sean cercanos pero al mismo tiempo muy distintos del espectador;
  • tampoco es una película afectada, porque se balancea entre lo más ordinario y lo más exagerado, con imágenes que alternan lo sublime y lo cotidiano, los paisajes imponentes y los interiores atiborrados;
  • los juicios de valor pueden surgir del espectador, pero no de la narración, porque nadie es deliberadamente herido por otra persona, así que podemos tener opiniones sobre ellos, pero nadie es un villano, ni un mártir, ni un héroe.

Pero lo más maravilloso no es que una señora se convierta en una nena, sino que esta película esquive la enorme tentación de dejar una moraleja, una enseñanza para viejos y jóvenes sobre el amor, la familia o el vivir el presente. Esta película no tiene un final feliz, tiene un final, que podrá ser feliz o no, según quién lo mire o cómo sigan las cosas. Así que no hay conclusiones para sacar, no hay mensajes tranquilizadores para poder guardar todo lo que vimos en el cajón de las certezas, sino que queda flotando a nuestro alrededor. Porque esta no es una historia de superación, no es un programa de autoayuda y no es el camino del héroe; estos son simplemente los días más felices.

Nuestros días más felices (2021)

  • Dirección: Sol Berruezo Pichon-Riviére
  • Guion: Sol Berruezo Pichon-Riviére y Laura Mara Tablón
  • Fotografía: Gustavo Schiaffino
  • Con: Matilde Creimer Chiabrando, Lide Uranga, Antonella Saldicco, Cristián Jensen, entre otros.
  • Disponible en festivales y ciclos.

Deja un comentario