El autor que desafía al tiempo

Alfred Hitchcock es, sin lugar a dudas, uno de los grandes directores de la cinematografía mundial. Más allá de su particular forma de dirigir a las actrices (cuestión sobre la que no pienso explayarme en este artículo), introdujo una singular forma de contar historias de misterio, acción y suspenso en la industria hollywoodense, convirtiéndose para siempre en una constante referencia estílistica. Su narrativa a veces enrevesada pero siempre incómoda, sus personajes oscuros pero torpes, son trazos de su marca autoral, que se completa con sus increíbles puestas en escena y un tratamiento puntilloso de la fotografía y el montaje.

Ahora bien, si olvidamos sus dos clásicos imponderables de visionado obligatorio –«Psicosis« y «Los pájaros»-, ¿es posible que en la actualidad, con la tecnología fílmica y con el enorme acervo cinematográfico existentes, las películas de Hitchcock se mantengan vigentes? La respuesta, es un rotundo SI. Veamos por qué.

Una de sus películas más taquilleras fue “North by Northwest” (o “Intriga internacional”, o también “Con la muerte en los talones”), protagonizada por el inefable Cary Grant, que es una genial combinación de espionaje, romance y peripecias espectaculares. Estilísticamente, esta película fue una gran fuente de inspiración para los productores de la serie Mad Men, en cuanto a la composición de los personajes, el arte y el vestuario.

Roger Tornhill (Grant) es un ejecutivo publicitario de la Madison Avenue, sofisticado, ocupadísimo y con cierta inclinación por los tragos. Un par de matones lo confunden con un tal Mr. Kaplan, y lo llevan secuestrado para ser entregado a su jefe, el siniestro espía Lester Townsend (James Mason). Una vez que Tornhill logra escapar, comienza un derrotero donde cada paso lo hunde y lo confunde más, llevándolo a situaciones extremas que ningún hombre de negocios hubiera imaginado. En el camino, se cruza con Eve Kendall (Eva Marie Saint), quien lo seduce en esta maraña del recontraespionaje con la Guerra Fría de fondo.

Como en todas las pelis de Hitchcock, la importancia de la construcción visual del film inicia desde el primer segundo de presentación hasta los créditos, cuya creación está a cargo de Saul Bass, un diseñador gráfico icónico y con una gran identidad artística, que también trabajó mucho con otros directores, como Martin Scorsese. Luego, la experiencia visual encuentra su correlato en la composición de los planos, donde los planos generales o las tomas en altura brindan información sobre los aprietos del personaje. Además, el uso del montaje interno muchas veces aumenta el ritmo de las situaciones, que por otro lado evolucionan constantemente.

En este sentido, existen dos escenas que quedaron en la historia del cine -no olvidemos que el film se rodó en 1959-, en cuanto a su espectacularidad y complejidad. En una de ellas, Tornhill está esperando a su supuesto antagonista en un campo de maíz y es atacado por una avioneta fumigadora; en la otra, la pareja escapa de los malhechores a través del Monte Rushmore. La puesta en escena cobra aquí especial importancia, dado que la reconstrucción en maquetas es clave para la resolución de escenarios, tanto del monumento citado como, por ejemplo, de las oficinas de la ONU, fotografiadas a escondidas por un asistente del director para mantener lo más posible la verosimilitud.

Existe también una herramienta narrativa que no tiene un rol preponderante para el desarrollo de la trama pero que es habitual encontrar en sus films y a partir de aquí, en infinidad de películas posteriores. Es el macguffin, la excusa narrativa que sirve de apoyo para el fluir de la historia y que a veces tiene resolución y otras no; pero lo que sí deja claro el director, es que es totalmente irrelevante. En el genial libro “El cine según Hitchcock”, el director le cuenta a Truffaut que el caso de “North by Northwest” es su macguffin más logrado: “lo redujimos a su expresión más pura: nada”. Futuros espectadores, no diré nada, pero los invito a descubrirlo por ustedes mismos.

En resumen, la influencia de este director-autor sobre el cine posterior es innegable, en los varios niveles que conforman el universo cinematográfico. Volver a ver sus películas es encontrar en nuestra memoria de espectadores referencias, ideas, puntos de partida, o tan solo un rato de ocio, con historias únicas, que sólo él podría haber creado. Por algún motivo o por otro, Hitchcock continua desafiando al tiempo.

Intriga internacional (1959)

  • Guión: Ernest Lehman
  • Dirección: Alfred Hitchcock
  • Fotografía: Robert Burks
  • Con: Cary Grant, James Mason, Eva Marie Saint, Martin Landau, entre otros.
  • Disponible en MAX.

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