A pesar de la escasez de acreditaciones y entradas, pudimos dar una vuelta por el BAFICI 25° y disfrutar de los cortos que se proyectaron dentro del marco de la Competencia Oficial Internacional (entre los cuales se destacó «La vuelta», de producción cordobesa) y de un par de películas nacionales que describiré a continuación.

«HOMBRE MUERTO» (dirigida por Andrés Tambornino y Alejandro Gruz)
En un pueblo polvoriento y perdido entre las montañas, un forastero que llega en el tren de la mañana trae la promesa de fortuna. Pero nada es gratis: a cambio, conmina a Almeida (Osvaldo Laport), a matar al Ingeniero (Diego Velázquez), dueño de la mina de azufre que alguna vez fue fructífera pero que hoy está cerrada.
A partir de aquí comenzará el derrotero de Almeida, un renegado de pasado artístico y misterioso, un excéntrico a los ojos de los vecinos; tironeado entre la presión de un trabajo que no desea y la lástima que le genera el Ingeniero. Además, hay muchos intereses en juego: el dinero y el deseo de progreso ponen en movimiento a varios personajes: el dueño del bar del pueblo, el comisario, el cura.
Los directores llevan adelante un western argentino, con los típicos elementos del género, tanto visuales -de la mano de la genial fotografía de Alejo Maglio- como narrativos, con algunos toques absurdos. Las actuaciones de Laport y Velázquez son contundentes y logran darle vida y credibilidad a un relato que por momentos no ofrece todas las respuestas necesarias al espectador. Sin embargo, es una buena oportunidad para disfrutar de un género escasamente desarrollado por nuestra industria cinematográfica.
Esta peli fue parte de la Competencia Oficial Argentina y debe definirse su estreno.

«YO FILMÉ A OSVALDO BAYER» (dirigida por Fabio Zurita)
La literalidad que ofrece el título de «Yo filmé a Osvaldo Bayer» nos invita a una dualidad intrínseca. Es decir, no sólo nos acerca a la vida del recordado periodista, sino que denota la presencia de un otro: un cineasta que quiere hacer una película.
Fabio Zurita, el director, recolecta así años de una amistad donde la admiración y el cariño son el motor para unir los retazos de una enorme cantidad de material de archivo. Al tiempo de conocerse, hace más de 30 años, Zurita -un joven cineasta- le propone al mismo Bayer, en alguna noche de charlas, retratarlo en un documental. A partir de ese momento, y con infinidad de idas y vueltas técnicas y de la vida, va registrando distintos eventos, entrevistas, actos, donde este gran referente de la historia y los derechos humanos es protagonista.
El documental es una joya invaluable de material testimonial, donde se pueden ver y escuchar a David Viñas, Eduardo Galeano o Leonardo Favio, para nombrar sólo a algunos. En estos tiempos donde el pensamiento y la palabra se ven desplazados por la inmediatez de las redes sociales, tener la oportunidad de reencontrarse con tantos referentes de nuestra cultura es una celebración.
Por último, quiero destacar que este film pudo terminarse gracias al apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), cuyos objetivos -entre otros- son los de mantener vivas tanto la industria del cine, como nuestra identidad nacional. Por eso tomo prestadas las palabras de un espectador que al finalizar la proyección, señaló que este tipo de obras son tan necesarias porque son el espejo en el cual se reflejan nuestra cultura e idiosincrasia.
Esta peli no tiene aún distribución nacional, pero existe la posibilidad de ser proyectada en el Cine Club Núcleo. A estar atentos y seguir apoyando el cine nacional!


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