Cuando lean cualquier nota sobre La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus les van a decir que se trata de un hombre que está terminando una tesis sobre, justamente, la frase del título, pero esto, si me permiten la exageración, es absolutamente falso. Conozco a muchas personas que escriben y corrigen tesis y les aseguro que no puede haber nada más aburrido que ver a alguien enfrascado en esa tarea, así que es una suerte que esto sea una mentira. La anécdota del futuro filólogo es solamente una excusa para combinar en una estructura ordenada una infinidad de juegos de palabras. Sé que una colección de juegos de palabras puede parecer algo básico en teoría pero en escena se vuelve magia. Podríamos creer que la acumulación y sucesión del mismo recurso genera algún tipo de hipnosis colectiva que hace reír a toda la sala, pero hay algo más. Igual que en una jauría hay algo más que una acumulación de perros y en un bosque hay algo más que una acumulación de árboles, en una obra de teatro sostenida completamente en el lenguaje hay algo más que una acumulación de chistes.
Pero acá también hay una mentira: en este espectáculo hay mucho más que lenguaje. La escena parece despojada, pero esa impresión también es falsa. A medida que avanza la obra, la escenografía se convierte, para quien sepa leerlo, en un mapa que anticipa el recorrido a seguir, además de que permite construir otros espacios y otros personajes. Además, al componer un espacio imposible que remite de forma constante al presente de la sala, vuelve otra vez sobre el lenguaje, pero esta vez el lenguaje teatral. Tengo ganas de hacer un cierre grandilocuente, diciendo que esta no es una obra sobre un hombre que escribe una tesis, ni sobre un cura que busca a uno de sus fieles, ni siquiera sobre la dificultad de hacer stand up en otros continentes, sino sobre nosotros mismos riéndonos en un espectáculo sobre nada, pero eso también sería mentira, un gesto absurdo de mi parte, porque este espectáculo es cualquier cosa menos grandilocuente. Solamente diré que todo lo que se dice sobre esta obra es verdad y al mismo tiempo es mentira, así que les recomiendo ir a averiguar por ustedes mismos qué es realmente lo que está pasando y si es cierto eso de que el lenguaje es un virus.

La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus
- Dramaturgia y actuación: Diego Carreño
- Dirección: Leandro Aíta
- Diseño de arte: Analía Cristina Morales
- Dónde: Chacarerean Teatre. Nicaragua 5565 (CABA)
- Cuándo: Sábados 20 hs del 04/10 hasta el 20/12/2025
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