A quién no le gusta que le cuenten un cuento

Estamos acostumbrados a un teatro donde puede ocurrir prácticamente cualquier cosa: los personajes pueden realizar acciones tan sutiles como mirarse o tan drásticas como matarse. Hoy voy a hablarles de tres espectáculos en que una acción se vuelve protagonista: contar una historia. Es decir, un personaje se sustrae de otras acciones para dirigirse al público y contarle algo, una anécdota más o menos compleja. Veremos que la posición que toma el personaje con respecto a la historia y con respecto al público puede cambiar todo.

40 segundos de diámetro: tomar distancia

El aparte es un recurso por el cual un personaje puede decir en voz alta algo que está dirigido al espectador, o incluso a uno solo de los personajes, mientras que el resto de los personajes, aunque estén presentes, no lo oyen. Es un recurso que pone en evidencia el artificio teatral, porque es imposible que un personaje que está a tres metros de distancia no escuche lo que sí llega a oídos del espectador de la última fila, y sin embargo ha sido usado durante siglos como lo más natural del mundo. En 40 segundos… este recurso es usado reforzando el artificio. La situación es desesperada: tres amigos se refugian en una carpa para protegerse de las ratas que los rodean. El peligro es tal que no pueden ni asomarse. Sin embargo, uno a uno, salen de la carpa para ubicarse en un espacio, justamente, aparte para contar al espectador una historia que, en apariencia, no tiene nada que ver con el presente. Este es un espacio de intimidad donde cada uno comparte un recuerdo, sus impresiones, sus opiniones, que acerca el personaje al espectador y al mismo tiempo ofrece a ambos un descanso del asedio de las ratas. Como ocurre en otra obra del mismo dramaturgo, la puesta nos recuerda todo el tiempo que estamos en el teatro, y así hacer más tolerables situaciones de extrema violencia.

El entenado: contar para resucitar

El entenado es una de las formas más evidentes de teatro en el teatro. Aquí, los personajes no nos hablan estrictamente a nosotros sino a un público del siglo XVI y uno de ellos cuenta sus aventuras en una América recientemente descubierta para los europeos. Mientras cuenta, sus compañeros actores escenifican las acciones que él describe. Como la representación está dirigida a ese público lejano, para nosotros se hace evidente cuando su objetivo es sorprender, escandalizar, asustar y, en definitiva, hacer dinero. La historia sobre tierras exóticas ha rescatado a este grupo de la miseria y lo ha llevado ha codearse con la aristocracia. El acto de narrar aparece como un espectáculo y como un medio de vida. Pero para el protagonista es también la oportunidad de traer al presente un tiempo perdido, que no por ser pasado es mejor. Aquí también el artificio permite acercarnos a hechos insoportables en su violencia y al mismo tiempo ubicarlos en un confuso Edén salvaje. Contar se vuelve así un acto ritual, en que se forja la identidad del que cuenta y se resucitan los muertos.

El brote: la intimidad

En 40 segundos… se alterna la narración verbal y la representación, en El entenado ambas ocurren simultáneamente, pero en El brote la representación parece estar ausente: estamos simplemente frente a un hombre que habla. Si bien se presenta como actor, el personaje no está actuando para nosotros, simplemente nos cuenta su historia. El espectáculo se desliza por el difícil equilibrio entre el arte de la narración, de crear mundos, personajes y conflictos únicamente con las palabras, y la puesta en escena, que sostiene al narrador mismo en el mundo de la ficción. Ver y escuchar a este narrador no es lo mismo que leer su historia en un libro, o que nos la cuente un tercero, porque en esa doble ficción, la que nos cuenta y la que representa, surge una intimidad especial, un vínculo con un personaje del que no sabemos nada más que lo que dice. Aquí no vemos al personaje enfrentarse a ratas ni ser cuestionado por colegas o por el paso del tiempo. El único contrapunto con lo que dice son sus gestos y su tono de voz, lo que podemos entrever en su exasperación o entusiasmo. Del otro lado estamos nosotros, creando un puente entre su realidad y la nuestra.

Acá te contamos dónde ver estas obras:

40 segundos de diámetro

  • Dramaturgia y dirección: Víctor Chacón
  • Con: Javier Medina, Ignacio Pozzi, Miguel Ángel Vigna.
  • Vestuario: Kitty Di Bártolo
  • Escenografía: Alicia Lorena Manica Villegas
  • Dónde: Animal Teatro. Castro 561 (CABA)
  • Jueves 21 hs. Hasta el 29/08/24

El entenado

  • Versión y dirección: Irina Alonso
  • Sobre textos de: Juan José Saer
  • Con: Pablo Finamore, Aníbal Gulluni, Claudio Martínez Bel, Iride Mockert.
  • Vestuario: Magda Banach
  • Escenografía Cecilia Zuviale
  • Dónde: Teatro Regio Av. Córdoba 6056 (CABA)
  • Cuándo: jueves, viernes, sábados y domingos 20 hs hasta el 11/08/24

El brote

  • Dramaturgia y dirección: Emiliano Dionisi
  • Con: Roberto Peloni
  • Escenografía: Micaela Sleigh
  • Dónde: Teatro Maipo. Esmeralda 443 (CABA)
  • Cuándo: Martes 20.30 hs hasta el 26/11/24

Deja un comentario