No hace falta contar una historia

En cuanto comienza el espectáculo, los personajes prometen contar la historia de una compañía de teatro ambulante. Entonces, el espectador se prepara para descubrir personajes extravagantes, anécdotas divertidas y alguna que otra historia lacrimógena, como en La cabalgata del circo. Pero no. El hambre, crónicas de una compañía trágica no tiene nada de eso y tampoco le hace falta. Con la búsqueda de trabajo como eje, los personajes crean situaciones de competencia, colaboración o esperanza pero sin que el espectador termine de avistar por completo el panorama, sin que se construya una trama lineal. Porque lo que pasa en El hambre no tiene que ver con el contenido argumental sino con el ritmo, los gestos, la música y la forma en que ocho actores alternan entre individuo y masa. El hambre no cuenta nada y no necesita hacerlo. Los personajes apenas se esbozan, las anécdotas no terminan de contarse y el hambre se parece mucho más a un ansia que a las ganas de comer. Un sentido de ironía y desesperanza sobrevuela la obra, dándole unidad y haciendo que trascienda el simple sketch cómico, pero sin quitarle nunca protagonismo al humor. Así que esta obra que promete una historia traiciona al espectador, pero nadie va a recriminárselo.

El hambre, crónicas de una compañía trágica

  • Autoría, dirección y música original: Nicolás Manasseri y María Fernanda Provenzano
  • Vestuario: La Costurera Teatro
  • Escenografía: Phepandu
  • Con: Leila Assad, Cinthia Colasurdo, Verónica de Bunder, Belén Frontera, Malena Luchetti, Marian Morelli, Gonzalo Rivarola, Zoe Verbena, Nadia Zajic
  • Dónde: Ítaca Complejo Teatral. Humahuaca 4027 (CABA)
  • Cuándo: Jueves 21.30 hs hasta el 29/05/2025

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