Esto también es magia

Todas las películas, historietas, podcast, obras de teatro e incluso libros que conozcas sobre Drácula vienen de una novela escrita por Bram Stoker que tiene tres protagonistas: el mentado conde Drácula, su «amada» Mina y el marido de Mina, Jonathan. Pero el libro está lleno de personajes y entre ellos hay un loco (lo llamamos así, porque así lo llama la novela) llamado Renfield. Conocemos a Renfield por el diario de su médico, el doctor Seward (Dracula es una novela coral que alterna diarios, cartas e informes, haciendo del misterio un complejo rompecabezas). No se imaginen a Renfield como un señor que vive en su casa, va a ver al psiquiatra dos veces por semana, hace terapia de grupo y va a buscar la medicación a la farmacia. No. En el siglo XIX, cuando fue escrita la novela, los enfermos mentales eran metidos en lugares muy similares a cárceles. Así que Renfield está en su jaula, comiendo moscas y otras cosas, y el doctor Seward se sorprende tanto con su caso que necesita inventar un clasificación nueva para designar su patología, llamándolo «maníaco zoófago». Tengo muchas ganas de contarles todo sobre Renfield pero es mejor que se los cuente el propio Stoker acá o, si prefieren leer la novela en inglés, acá. Lo importante es que Renfield conoce, por razones misteriosas, el poder del vampiro para hacerse inmortal a través de la sangre de sus víctimas. Drácula le promete el mayor tesoro, las vidas ajenas, y Renfield se declara su servidor, aunque es asediado por un evidente conflicto moral.

Te cuento todo esto porque en 2023 Nicholas Hoult (el actor que pasó de ser el nenito de Un gran chico a ser el último Lex Luthor y que vas a encontrar incluso en más películas que a Pedro Pascal) y Nicolas Cage (no hacen falta presentaciones) protagonizaron una película llamada, justamente, Renfield. Hoult encarna al loco, que ya no está loco y que va a terapia de grupo para personas en vínculos patológicos. El vínculo patológico de Renfield es, por supuesto, con Drácula (Cage). El vampiro y su sirviente se ven involucrados en un conflicto con mafiosos, interviene la policía, hay muchísima gente muerta que chorrea mucha más sangre de la que debe tener un humano real y esta sería una comedia de acción más de no ser por ciertos detalles:

  • Los protagonistas: te guste o no te guste Nicolas Cage sabés que lleva una mística a la pantalla que no tiene nadie más que él, con su manejo del humor, su forma de no tomarse en serio y al mismo tiempo saber que es una estrella, que pone cualquier escena en el límite de lo solemne y lo ridículo. Holt tiene una cara de nene tan pero tan bueno que cuando lo ves en una película haciendo de neonazi te la pasás pensando que debe haber algún error. Es imprescindible que este actor esté más allá del bien y del mal para el espectador porque es la única forma de que olvide el hecho de que es un asesino en masa.
  • El atractivo visual: aunque al director no lo conocemos demasiado, el director de fotografía, Mitchell Amundsen, es especialista en películas de acción y el que supongo que fue el editor principal, Zene Baker, trabajó en grandes comedias. Pero, además, a cargo del arte están Chris Craine (True detective, Huye) y Landon Lott (Los asesinos de la luna). El resultado: el ritmo y los encuadres de la acción y la comedia, en el mundo oscuro del terror y el misterio.
  • El argumento es divertido, ocurrente y original, hasta el punto que hace coherente la irrupción de una historia de amor en medio del caos sangriento. Pero lo que la distingue de otras comedias similares es que hace unos giros tan completamente inverosímiles que esta deja de ser una película de vampiros para convertirse en un cuento de hadas.

El mundo de los vampiros nos conecta con temáticas como la mortalidad, el deseo de lo imposible, el vínculo entre sexualidad y violencia. Pero esta película, en lugar quedarse en la metáfora facilona (y al mismo tiempo sumamente problemática) de los vínculos violentos como una forma de vampirismo, va un poco más allá. Porque cuando rompe las reglas del género y nos promete la imposible rebelión contra los poderosos, lo hace desde un absurdo tan extremo que no puede considerarse una mentira. No recomiendo esta película porque me parezca una obra de arte, sino porque ofrece una ficción en la que todo es posible y nada es en serio. Ya dije alguna vez que el cine es el lugar donde somos felices, y esta película retoma ese pacto de un cine de ficción atractivo y alegre como un parque de diversiones.

Renfield (2023)

  • Dirección: Chris McKay
  • Guion: Ryan Ridley, Robert Kirkman, Ava Tramer
  • Fotografía: Mitchell Amundsen
  • Con: Nicholas Hoult, Nicolas Cage, Awkwafina y otros.
  • Disponible en Netflix.

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