Ante todo, una confesión: no veo documentales. En general pienso «para aprender algo leo un libro», como si me la pasara leyendo libros que enseñan cosas. Te cuento esto, con toda la vergüenza del mundo, para que entiendas que no soy tu profesor de historia recomendándote un documental soporífero, soy una persona que tuvo que arrastrarse bajo el peso de enormes prejuicios para ver una película sobre un tema que, en principio, no me incumbe en lo más mínimo, y encontré una joya.
El documental de Elizabeth Sankey se llama simplemente Brujas y establece un vínculo entre la brujería y el padecimiento mental tomando dos ejes: las representaciones culturales, principalmente en el cine, y las experiencias personales de la propia cineasta y de otras mujeres. Por supuesto que podría decirte que incluye información indispensable para toda persona gestante y quienes la rodean, pero un documental es más que información. Como ocurre en todo conjuro, el secreto está en el lenguaje.
Incluso si, como yo, no estuviste ni vas a estar nunca en la extrañísima situación de que el cuello de tu útero se dilate 10 centímetros, este documental también es para vos porque se refiere a algo que puede tocarnos a todos: la locura. Pero ante todo lo que se construye es un relato coral, con dos tipos de discursos: los audiovisuales de las películas que retratan la brujería y la locura (con sus colores, iluminaciones, composiciones del plano y encuadres propios) y los verbales que cuentan especialistas y protagonistas del padecimiento mental asociado al parto y la maternidad (con un encuadre fijo, casi siempre frontal, con una iluminación que hace lo posible por pasar desapercibida). Por sus características formales, estos dos tipos de discursos se diferencian claramente, lo que refuerza la distancia en su contenido: los primeros nos cuentan lo que creemos saber, los otros nos revelan aquello de lo que nadie habla, hasta el punto de que algunas de las protagonistas confiesan que nunca contaron estas historias. Se menciona el inusual privilegio de recuperar las voces de las brujas en los registros de los procesos, y aquí podemos escucharlas cuando sus confesiones son leídas por las brujas de hoy: las locas. El terror, la solemnidad y el dolor de los relatos de las protagonistas se complementa y al mismo tiempo se contradice con los relatos audiovisuales que construyeron nuestra imagen de esos horrores. En general, en las películas siempre es otro el que se acerca a la maldad de la brujería, pero en esta, donde las brujas hablan desde el recuerdo del infierno, aunque sin haber pasado por la hoguera, nos acercamos peligrosamente a la primera persona.
En las películas siempre se ve a los poseídos hablar con la voz de algún demonio, algo ajeno que al mismo tiempo es propio. En este caso también hay mujeres que hablan el discurso de otras y así las traen nuevamente a la vida. En este recordar terroríficas verdades imposibles está la magia oscura de este discurso múltiple de imágenes y de palabras.

Brujas (2024)
- Guión y dirección: Elizabeth Sankey
- Fotografía: Chloe Thomson
- Con: Catherine Cho, Sophia Di Martino, David Emson, Marion Gibson, Chrissy Jayarajah, Trudi Seneviratne y Shema Tariq.
- Disponible en MUBI.


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