Dentro de un universo bastante novelesco, lo esencial del planteo de Anatomía de un escándalo nos lleva de paseo por los estamentos más arraigados de la sociedad patriarcal actual. Pone de manifiesto la diversidad de perspectivas que, históricamente, nos atraviesan a las mujeres frente a un caso de violación, además de reflejar la naturalización del abuso sobre los cuerpos.
La trama es algo trillada y ya la vimos como formato en varias series de los últimos tiempos, tales como The undoing, Big Little Lies, The perfect couple, entre otras: sale a la luz el affaire de un ministro del gobierno conservador inglés con una funcionaria y tras esto, la joven lo denuncia por violación. Lo que parece ser un matrimonio perfecto de un hombre intachable con una familia estupenda comienza a desmoronarse. Hasta ahí el argumento es bastante usual y si se quiere, podríamos interpretarlo como un detonante ya clásico dentro de este tipo de historias de gente rica y poderosa, con vidas aparentemente felices e intocables, en las que un hecho oscuro -generalmente del hombre- destruye el castillo de cristal.
El tema es cómo lo cuentan. La estructura se apoya mucho en las elipsis temporales para no profundizar en los vínculos. El tiempo puede pasar muy rápido de una escena a otra y en ese sentido, no sabemos qué pasa realmente dentro del dormitorio de ese matrimonio. ¿Cómo puede ser que Sophie, la esposa, se mantenga incólume ante los secretos que salen a la luz? La relación entre ella y James, su marido, parece inquebrantable, aunque son pocos los momentos de intimidad de la pareja. No hay cuestionamiento al hombre, porque para eso está el juicio al cual será sometido. Sophie se va desarmando por dentro, pero seguirá siendo amable, sofisticada, jamás va a explotar. El uso de recursos como la cámara lenta son los que nos acercan a esos sentimientos, siempre con un toque de melodrama contenido.

Asimismo, el montaje cumple un rol definitorio dentro de la narración, porque gracias a las idas y vueltas entre presente y pasado, podemos entender los hechos desde varios puntos de vista, como así también los recuerdos y reacciones de los implicados. Durante el juicio a James, la joven denunciante debe exponerse ante un jurado y revictimizarse sistemáticamente para sacarle la careta a un tipo muy bien posicionado en la sociedad.
Si lo miramos desde una perspectiva de género, ¿cuántas chances tiene realmente una mujer de no ser cuestionada? Creo que éste es el punto más fuerte de la serie y supera sus altibajos estílisticos y los excesos novelescos. En seis episodios, Anatomía de un escándalo nos invita a reflexionar sobre los grises que rodean los sí y los no y abre el debate sobre la importancia de comprender los alcances del consentimiento sexual.
Plantea -quizás con mucho ornamento- las dos caras de una horrorosa moneda: la experiencia de la mujer abusada que habló, y la de las que eligen callar porque saben irrompible la coraza de poder que rodea al hombre. Por último, revela el valor de la sororidad y la empatía, y de los pactos de silencio dentro de los grupos de varones, claves para no destruir su máscara social y darles la impunidad necesaria. Una historia que nos suena conocida, no importa cuándo leas esto.

Anatomía de un escándalo (Anatomy of a scandal, 2022)
- Guión: Melissa James Gibson, David E Kelley.
- Dirección: S. J. Clarkson
- Fotografía: Balazs Bolygo
- Con: Sienna Miller, Rupert Friend, Michelle Dockery, Naomi Scott, Ben Radcliffe y otros.
- Disponible en NETFLIX.


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