La persona que querés ser

Julián Vidal es un escalador que quiere culminar su carrera ascendiendo al pico en el que perdió la vida su padre. Algunos años después, el actor Daniel Rojas es contratado para encarnar a Vidal en un película. Ambos parecen haber encontrado el mismo camino para alcanzar la gloria: duplicar la hazaña de otro. Una sombra voraz es el doble relato de una misma historia, con idas y vueltas del presente al recuerdo, desde Mendoza hasta Nepal. Vidal, el escalador, ya ha contado esta historia en un libro que lo hizo famoso, pero vuelve a contarla para nosotros, sumando dudas, dificultades y anécdotas de todo lo que ocurrió antes y después de la proeza. Rojas, el actor, cuenta el ascenso con sus propias acciones, en la película, pero también describe el largo camino que lo llevó hasta allá, el detrás de cámaras, el oficio de la actuación. En una escena casi despojada, unos pocos elementos logran construir desde un karaoke hasta el mágico interior de una cueva en un glaciar. Con un humor entre inocente y oscuro, Una sombra voraz es una de las aventuras más grandilocuentes que vi en un escenario porteño y al mismo tiempo logra sutiles momentos de intimidad entre los personajes y principalmente con el público. Es uno de esos pocos espectáculos que podés recomendar a alguien que quiere reflexiones sobre el arte, la vida, la muerte y la mar en coche, y también a alguien que solamente quiere que le cuenten de principio a fin una historia con giros, personajes complejos y hasta paisajes exóticos.

¿Ya te convencí de ir a verla? Perfecto, sacá las entradas acá y, después de verla, volvé que seguimos charlando sobre algunos temas que la atraviesan.

El doble

El juego de dobles más evidente está entre Vidal y Rojas, personaje y actor. Esta es una referencia explícita al mismo hecho teatral, porque nos hace pensar obviamente en Patricio Aramburu y Diego Velázquez, los actores en escena, y también en nosotros mismos, que podemos vernos reflejados simbólicamente en los conflictos que se representan, así como físicamente en el gran panel de espejos que por momentos se dirige hacia la audiencia. Pero en lugar de insistir en esa referencia y cerrarse sobre sí mismo, el tema del doble en esta historia va mucho más allá. El doble también aparece como una referencia humillante, alguien que otros quisieran que fuéramos pero no somos, como el actor mucho más exitoso con el que todo el mundo confunde a Rojas. Pero ante todo, esta aventura comienza por otro juego de dobles: el intento de Vidal de lograr la proeza que su padre no pudo completar. Quienes conocieron a su padre le dicen que es físicamente igual a él. El doble entonces aparece en un principio como un desafío, alguien a quien imitar, pero más adelante como alguien a quien superar.

El padre

Los padres no aparecen en escena en tanto personajes, sino como recuerdos o ausencias, incluso como algo que escapa a la memoria, como una angustia a la que no se puede dar nombre. Padres e hijos aparecen por referencias de amigos, por fotos, por mensajes en forma de videos. Lo que queda de los padres son marcas dejadas en el pasado, porque incluso un cadáver no es una persona sino un rastro. Así, la referencia al padre excede lo biográfico y toma un sentido casi religioso o psicoanalítico: un hueco, una incógnita, que intentamos llenar con nosotros mismos.

El arte y la realidad

Los temas del padre y del doble se funden en este tercer eje. El doble es algo a superar y la creación artística parece querer superar a su modelo: hacer una nieve más real que la real, crear momentos más verdaderos que lo verdadero. Y si, en esta ficción, el padre es un vacío a llenar, el arte ha buscado siempre dar forma a eso que no sabemos nombrar. La creación llena todos esos huecos de la realidad con verdades mejores, más placenteras o terroríficas, en suma, más estéticas. Por último, aunque parezca blasfemia decirlo, la realidad es más que la creación artística: a veces está hecha de expectativas, certezas y planes. Vidal y Rojas tienen muchos planes y algunas certezas pero no siempre la realidad que anticipamos es la que finalmente aparece al llegar a la cima.

Una sombra voraz

  • Texto y dirección: Mariano Pensotti
  • Con: Patricio Aramburu y Diego Valázquez
  • Escenografía: Mariana Tirantte
  • Luces: David Seldes
  • Música: Diego Vainer
  • Dónde: Dumont 4040. Santos Dumont 4040 (CABA)
  • Cuándo: Sábados 20 hs y domingos 18 hs.
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