Soy quien no ha de morir

Pensar los desaparecidos nos lleva a reflexionar, entre muchas cosas, sobre uno de los objetivos primordiales que persiguió el terrorismo de Estado: borrar personas de la faz de la tierra sin dejar una huella, hacer como si nunca hubiesen existido. Reconstruir sus vidas, inyectarlos de su integridad a través del ejercicio de la memoria es fundamental para restaurar, de alguna manera, ese vacío. Ese es el trabajo inconmensurable que realiza el libro Los Oesterheld, la biografía de una familia diezmada por el horror.

Sus autoras, Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami, realizan una puntillosa cronología que parte desde los comienzos de la carrera de Héctor Oesterheld, su matrimonio con Elsa y la vida familiar con sus cuatro hijas en la casa de Beccar, hasta el acercamiento de las chicas y Héctor a la militancia de base en Montoneros. Pero no es una sencilla recopilación: el hilo conductor lo lleva Elsa, que abre su vida y ofrece, en primera persona, cada uno de los mosaicos que conforman el imbricado derrotero de su familia.

Oesterheld, posicionado en su momento como autor de la icónica tira El eternauta y luego reconocido por una prolífica obra en la que destacan los héroes colectivos, va encontrando un sentido en el ideal de un profundo cambio social. Sus cuatro hijas que, desde muy jovencitas, comienzan a militar trabajando en las villas en un momento político de mucha convulsión, son el motor que enciende esa transformación. Y Elsa, que intenta aplacar, a pesar de las frustraciones y la incomunicación, esta vorágine que la excede por completo. Hasta el peor final.

La crónica es elaborada con rigurosidad histórica y personal, pero con pragmatismo. Las autoras desarrollan, paralelamente, el contexto sociopolítico de entonces. Arman un rompecabezas con infinidad de variables y antagonismos que nos permiten comprender cómo operaban los partidos políticos, las organizaciones, la militancia en general. Es una obra profunda pero nunca amarillista, informativa pero no sobreideologizada, que nos ubica en el camino del sentido humano, en la lógica de la empatía.

El libro se construye en base a entrevistas, testimonios y mucho archivo. Hablan los vivos, los que atravesaron el horror en carne propia, compañeros y compañeras de militancia, y también hablan los muertos. Vuelven a vibrar porque este trabajo vuelve posible reparar sus improntas, sus sueños, sus personalidades. En una dinámica narrativa propia, las autoras logran impactar nuestra conciencia en un viaje profundo al interior de esta tragedia familiar.

Elsa hoy ya no está entre nosotros, pero su legado es de lucha y resiliencia, de una fuerza insoslayable, que se sostuvo por la crianza de uno de los dos nietos que sobrevivieron. Como las Abuelas y las Madres, pudo hacer que el dolor más profundo sea resistencia para honrar y mantener vivo el recuerdo de los suyos, hoy y siempre. Que sea Memoria, Verdad y Justicia.

Los Oesterheld (2016)

Autoras: Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami

Editorial Sudamericana

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