Una calle me separa

Si quisiera catalogar a Medianeras dentro de algún género cinematográfico -ejercicio que practico constantemente y que ayuda a entender muchos vericuetos de la narrativa cinematográfica- inventaría uno del estilo “psicocomedia dramática millenial”. Es que con la llegada de la tecnología como una extremidad más de nuestro cuerpo y la consecuente fragilidad de las relaciones sociales, el cine ya podría tener una categoría que abarcara esta problemática.

Medianeras es una película que habla de los amores frustrados y la incomunicación; pero también habla de Buenos Aires, de su falta de lógica edilicia y la locura cotidiana a la que acostumbramos. Cada uno de sus protagonistas, Martín y Mariana, viven en esta ciudad a pocos edificios de distancia y no se conocen. Martín es diseñador web, fóbico y con un perrito que le quedó de su ex; Mariana es una arquitecta que arma vidrieras y llora angustias varias en su extraño dúplex.

Los dos, como tantos bichos de ciudad, comparten la soledad, la confusión de vivir entre tanto cemento, en un mundo cada vez más dominado por la tecnología. No es casual que, aunque se crucen en la calle, empiecen a hablar por Windows Live. Ellos intentan ser y sobrevivir y en el medio, aparecen otros personajes, para al menos, pasar un buen rato. La palabra y la imagen describen en muchas secuencias las contradicciones constantes en una ciudad en la que la comunicación falla a pesar de los miles de cables que cuelgan.  

Mediante una constante presencia de la voz en off, Martín y Mariana nos permiten entrar en su dimensión mental para compartirnos sus decepciones, sus fobias, sus deseos. Asimismo, sabemos más que ellos lo cerca que están uno del otro. Esta narración subjetiva de los personajes permite al director, Gustavo Taretto, profundizar más en la creatividad narrativa de las escenas, con planos de collages ilustrativos y animaciones de distintos tipos. Porque, si bien se habla de amor y soledad, la arquitectura no deja de ser el punto de partida de cada uno de los relatos.

Es por esto que el montaje sobresale no sólo como un recurso expresivo dinámico e ingenioso, sino porque construye con la infinidad de planos de Capital y sus edificios y recovecos, esta idea de ironía urbana que nos rodea. ¿Cómo encontrarnos a nosotros mismos o a otros, si la velocidad de la ciudad apenas nos deja parpadear? Es como si todos fuéramos, en definitiva, personajes ocultos entre la multitud, como ese Wally que Mariana aún no pudo encontrar en su libro. Pero quién sabe, quizás está a la vuelta de la esquina.

Medianeras (2011)

  • Guión y dirección: Gustavo Taretto
  • Fotografía: Leandro Martínez
  • Con: Javier Drolas, Pilar López de Ayala, Inés Efrón, Carla Peterson y otros.
  • Disponible en MUBI.

Una respuesta a «Una calle me separa»

  1. Excelentes notas

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