Partimos de un hecho real y bastante conocido: el personaje de Trotski fue borrado de una película de Eisenstein de 1928 porque Stalin decidió que ya no le caía bien Trotski. A partir de este dato, Chupasangre. Una comedia marxista de vampiros imagina qué podría haber pasado con el actor que interpretaba al personaje borrado y propone que emigra a Alemania, como paso intermedio a Hollywood, y allí se enfrenta a vampiros disfrazados de burgueses (o al revés). Como pasa con los zombies, los vampiros siempre se usan como metáfora de lo que sea, tanto de algo que querés criticar como de algo que querés elogiar, principalmente desde una visión romántica. Acá, los vampiros son capitalistas, por supuesto. Pero esta metáfora, que podría ser tremendamente aburrida, es tan burda y hasta explícita (los personajes leen el pasaje de El capital donde Marx usa esa misma expresión) que pierde su valor metafórico. Los vampiros se vuelven reales, concretos y la historia gana en complejidad: que tu empleador se quede con la plusvalía que aporta tu trabajo es un problema, y que un tipo se meta en tu cuarto de noche a morderte el cuello es un problema distinto.
Aunque la película se anuncia como marxista y los personajes se alertan entre sí sobre la explotación de la que están siendo víctimas, también se escucha a los ricos decir tales barbaridades sobre los trabajadores que, por un efecto de espejo, todos los discursos terminan quedando en cuestión. En esta exposición tan descarnada de todo lo que se piensa, cada palabra y cada gesto se vuelve ridículo, y lo que podría ser pedagogía, añoranza, melancolía o cualquier otra cosa, se vuelve gracioso. Al mismo tiempo, como los personajes son construidos con absoluta seriedad, sus dificultades, sus amores y sus aventuras terminan ocupando el centro de la escena.
Toda narración está sostenida por una ideología. En este caso, al hacerla explícita, esta película logra que enriquezca tanto la trama como los efectos humorísticos, dando profundidad a personajes y situaciones. Así, los vampiros son vampiros, los enamorados son enamorados y la explotación es explotación.

Chupasangre. Una comedia marxista de vampiros (2021)
- Guión y dirección: Julian Radlmaier
- Fotografía: Markus Koob
- Con: Lilith Stangenber, Aleksandre Koberidze, Alexander Herbst y otros.
- Disponible en MUBI.


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