Una líder política está al borde de la muerte. Para poder conservar el poder que su imagen representa, altos mandos del gobierno buscan a una doble que simule ser ella, al menos por un tiempo. Esta premisa, así planteada (pero con un hombre en lugar de una mujer), es la misma que en La sombra del guerrero (Kurosawa, 1986). En esa película japonesa, la muerte del líder ocurre en medio de una guerra y la simulación es necesaria para mantener la moral de la tropa y el temor del enemigo. Pero en La última apague la sombra quien debe ser reemplazada es Evita y, supuestamente, no hay ninguna guerra, aunque ella siga siendo, aun hoy, la capitana. Entonces, ¿por qué sería necesario conservar viva su imagen? ¿Qué es lo que está en juego? Uno de los personajes le dice sin tapujos a las candidatas: «van a ayudar a perpetuar un gobierno». ¿Por qué sería necesaria una mentira para hacerlo? Con el diario del lunes (o del siglo siguiente) sabemos que se avecinaba una «revolución», pero la obra no lo cuenta, simplemente deja en suspenso lo que puede ocurrir si no hay más Evita, si no hay más capitana. La guerra que, en apariencia, no existe, se deja adivinar como una amenaza informe, como la tormenta que sólo se oye, pero que no llega a irrumpir en la casa donde las tres candidatas a reemplazar a Evita están reunidas.
Pero esta obra es mucho más que sus referencias históricas. Además del clima enrarecido por esta urgencia, en apariencia innecesaria, por apuntalar a un gobierno elegido dos veces democráticamente, hay otras cosas que huelen mal. Por ejemplo, por qué convocaron a las candidatas en una casa de picaportes oxidados, en Munro, en lugar de en un edificio gubernamental. Por qué no tienen los recursos para llevarlas de regreso a sus casas cuando la tormenta inunda las calles. Por qué es todo tan sombrío. Este clima, por supuesto, no se construye únicamente con un argumento sino ante todo con una escenografía y una iluminación que contrastan lo elegante y lo sórdido.

Las actuaciones, por su parte, se encargan de crear personajes profundamente diferenciados entre sí, pero que, en el caso de las tres candidatas, están unidas por un entusiasmo y una inocencia que resultan un refugio enternecedor en medio de la tormenta, del frío que adivinamos, y del futuro que conocemos.
Así, La última apague la sombra es tan rica en lo que cuenta como en lo que oculta. Escapa de los límites de las obras militantes o incluso históricas porque, lejos de la nostalgia o la vocación doctrinaria, no sólo construye unos personajes complejos enredados en una historia que los supera, sino también un misterio sobre qué es lo que realmente las ha traído a este lugar, cuál es, en última instancia, la estrategia y cuál es la guerra.

La última apague la sombra
- Dramaturgia y dirección: Gabriela Sol Matz
- Con: Florencia Álvarez, Silvia Bassi, Caro Borghi, Noelia Duva y Matías Poloni
- Diseño de escenografía: Matías Poloni
- Diseño de luces: Miguel Ángel Madrid
- Dónde: El Jufré Teatro Bar. Jufré 444 (CABA)
- Cuándo: Sábados 20 hs, hasta el 29/06/2025


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