La Wagner: la obra que no puedo recomendarte

La Wagner es una de mis obras favoritas y sin embargo casi nunca me animo a recomendarla, porque enfrentarse a ella es sumergirse en una pesadilla. Se trata de un espectáculo de danza que surge del universo de Richard Wagner, pero no sólo de la música de sus óperas sino también de las imágenes creadas en ellas y alrededor de ellas: sus personajes, su estética pero también las asociaciones culturales e históricas que se crearon a partir de la apropiación política que se hizo de este compositor. Esto parece muy complicado y abstracto pero en realidad es bastante simple: incluso si nunca escuchaste a Wagner, a los diez minutos de empezar este espectáculo ya vas a pensar en ámbitos militares, en violencia y en historias épicas y grandilocuentes. No vas a saber por qué, pero te va a pasar, porque Wagner, como muchos otros, forma parte del telón de fondo de nuestra cultura, que nos impacta sin que nos demos cuenta.

Esta obra es ligeramente narrativa en el sentido de que se representan acciones fácilmente identificables, pero si estás buscando que te cuenten una historia, no es por acá. La composición del movimiento, los gritos, las palabras y los silencios se ha realizado de la misma forma en que se compone la música: con variación de intensidades, de ritmos y de temas. No sólo se escucha Wagner, pero la inclusión de música más «festiva» no contrarresta el clima belicista sino que lo acentúa. Por eso lo narrativo o mimético, aquello que representa otra cosa, es siempre violento: incluso si se trata de una cabalgata, sabemos que las protagonistas están cabalgando hacia el enemigo. Pero si te digo que esta obra es una pesadilla no es solamente porque haya un clima enrarecido: la mayor parte de las acciones que se representan son violentas. Esto entra en contradicción con una puesta de escena que todo el tiempo apunta al cuidado: el vestuario es explícitamente protector (zapatillas y rodilleras), las acciones violentas son abiertamente falsas y, ante todo, las actrices que simulan esa violencia son también mujeres. En un mundo en que la pornografía se regodea en la violencia de género, evitar incluir un actor masculino en escena es un forma de cuidado. Hace mucho tiempo escribí que esta obra me hacía interrogarme sobre el efecto que la desnudez de las actrices tenía sobre nuestra propia mirada y sobre el hecho teatral en sí. Hoy, después del only fans y del deep fake, el desnudo impacta, pero sospecho que su sentido ya no tiene tanto que ver con la invasión de la privacidad sino con la performatividad. En cualquier caso, eso depende de la experiencia de cada espectador, así que tendrás que confirmarlo vos mismo si te animás a compartir esta pesadilla.

La Wagner

  • Dramaturgia y dirección: Pablo Rotemberg
  • Coreografía: Bárbara Alonso, Ayelén Clavin, Lucía Cuesta, Carla Di Grazia, Carla Rímola y Pablo Rotemberg
  • Con: Bárbara Alonso, Ayelén Clavin, Lucía Cuesta, Carla Di Grazia y Carla Rímola
  • Iluminación: Fernando Berreta
  • Dónde: Espacio Callejón. Humahuaca 3759 (CABA)
  • Cuándo: Sábados 22.30 hs, hasta el 5/09/26
  • Sacar entradas por Alternativa

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