Amé la versión de Christopher Nolan de La Odisea. Pero hay que admitir que va muy rápido. Para que puedan darse una idea, la versión de audiolibro del poema de Homero en que se basó la película dura 13 horas. Por supuesto, hay miles de cosas que la película no muestra, pero igual es necesario que tengas algunos datos disponibles antes de verla para no marearte en una ensalada de personajes, lugares, historias míticas y hechos históricos. Además, no te olvides de que Homero compuso un poema que contaba un historia que conocía todo el mundo, como si te nombro a Maradona o a Taylor Swift. Entonces, para que no salgas del cine diciendo «pero entonces, ¿ganaron o no ganaron la guerra?», o «¿la rubia de dónde salió?», te tiro algunos datos clave, para que vayas orientado y te concentres en la aventura central. Pero ante todo:
Odiseo y Ulises son lo mismo. Son dos nombres de la misma persona.
1. Qué pasó en la guerra de Troya
La guerra de Troya como la conocemos es una historia mítica pero basada en lugares reales y conflictos históricos. El mito cuenta lo siguiente: Helena, la esposa del rey Menelao de Esparta, es secuestrada o seducida (según la versión) por el príncipe Paris de Troya. Agamenón (hermano de Menelao) reúne a los otros reyes aliados de Grecia (Grecia no era un país unificado sino que estaba dividida en muchos reinos) y van todos juntos para Troya a recuperar a Helena. Los reinos que aparecen en la película además de Esparta son Micenas (con el rey Agamenón) e Ítaca (con el rey Odiseo), pero había muchos más. Se supone que esta es su ubicación en el mapa, donde podés ver también el punto en el que se juntaron todos los ejércitos para emprender el viaje a Troya:

Una vez que llegan a Troya, los griegos se pasan 10 años en la playa, tratando de que los troyanos salgan a pelear, porque la ciudad está protegida por una muralla infranqueable. Durante esos 10 años se mueren un montón de guerreros, entre ellos Aquiles, el gran héroe griego, y Héctor, el gran príncipe troyano.
Al final de esos diez años, Odiseo tiene una gran idea (no te la spoileo por si pasaste los últimos veinte siglos en un tupper) que hace que los griegos ganen la guerra.
La ciudad queda destruída, los reyes griegos se vuelven cada uno para su reino, pero Odiseo se pierde por el camino. Me gustaría aclarar que se pierde en el Mar Egeo (que tiene una superficie menor que la provincia de Buenos Aires) y está dando vueltas por ahí durante 10 años. Si te pasa una cosa así o tenés a todos los dioses en contra o es que no le ponés voluntad.
La película empieza 20 años después del inicio de la guerra de Troya, cuando todos los guerreros griegos, salvo Odiseo, volvieron a sus hogares hace 10 años.
2. Qué es la ley de Zeus
Lo que en la película llaman «la ley de Zeus» es la ley de la xenia, o la ley de la hospitalidad, que obliga a ser hospitalario con los extraños, supuestamente porque pueden ser dioses disfrazados. En el mismísimo mito de la fundación de Troya aparecen dioses disfrazados de humanos, que no son tratados como corresponde, y después pasa lo que pasa. De esta creencia también se hace eco el mito de Cristo, en que nadie ofrece hospitalidad a la madre de un dios, pero en ese caso en lugar de venganza hay perdón.
La ley de Zeus es más que ser hospitalario: una vez que un huésped entra en tu casa tenés que protegerlo, y él también tiene que respetarte. Los griegos míticos se tomaban tan en serio esta ley, que en La Ilíada en el campo de batalla se cruzan un griego y un troyano cuyos padres habían sido uno huésped del otro y deciden intercambiar armas como signo de amistad y no enfrentarse el uno con el otro (canto VI versos 121 a 236).
Cuando Paris sedujo/secuestró a Helena, estaba rompiendo esta ley, porque él era huésped en casa de Menelao. En esta sociedad, una esposa es una posesión y al hombre que te recibe en su casa no está bien robarle las cosas ni la esposa. Si hacés eso… después pasa lo que pasa.
3. Los dioses existen
En los dos poemas que conservamos de Homero, La Ilíada (que habla de algo que pasó en las playas de Troya) y La Odisea (que es en la que se basa la película) y también en todas las obras teatrales que se escribieron sobre este mito, los dioses son personajes que afectan las vidas de los héroes, se ponen a discutir sobre quién tiene que ganar, se agarran a las piñas, se ofenden, se vengan y todo lo que te puedas imaginar. En este contexto, creer en los dioses es lo más normal del mundo. Que alguien crea que los dioses son dueños de tu destino no significa que sea alguien ignorante o retrógrado ni nada parecido.
Además, los dioses se «enamoran» de cualquier cosa y tienen descendencia con todo tipo de animales, seres sobrenaturales e incluso objetos inanimados. Así que si alguien monstruoso te dice que es hijo de un dios, lo más probable es que sea cierto.
4. No existe el paraíso ni el infierno
El «más allá» en la mitología griega es uno solo: el inframundo, que a veces también se llama «el Hades» porque Hades es el dios del inframundo. Hay una zona VIP, los Campos Elíseos, que no es donde están los buenos sino los grandes hombres, los héroes, los que llevaron a cabo hazañas (sean buenos o no). Los Campos Elíseos son mejores que el resto del Hades, pero de todas formas es un mundo de sombras. Por ejemplo, en la Odisea de Homero, Aquiles, que ya está muerto, dice: «No pretendas (…) buscarme consuelos de la muerte, que yo más querría ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa que reinar sobre todos los muertos que allá fenecieron» (traducción de José Manuel Pabón para Gredos, canto XI, versos 488 a 491). O sea, nadie espera con alegría la vida eterna ni nada parecido, morirse es una porquería y punto. Un detalle importante: si te meten algo en la boca antes de morirte, te llevas eso al Hades. La boca es como un bolsillo para el más allá.
5. Si el adivino Tiresias te dice algo, hacele caso
Tiresias es un adivino ciego que aparece en un montón de mitos griegos y siempre dice la verdad. Los otros personajes saben esto pero de todas formas muchas veces lo cuestionan. No hacerle caso a Tiresias siempre sale mal.
6. Las mujeres son poco más que un objeto

Con excepción de las diosas, las amazonas y alguna que otra heroína muy poderosa, las mujeres no tenían prácticamente ningún derecho. Incluso en la época dorada de la supuesta democracia ateniense, que es en el siglo V a. C. (o sea, más de doscientos años después de Homero y unos setecientos después de cuando se supone que fue la guerra), las mujeres no eran ciudadanas y no tenían poder político. En la época que narra el mito de Troya, si un rey tenía una hija la casaba con otro rey con quien quisiera tener una alianza política o a quien quisiera tener como heredero. Esa es una de las razones por las que Helena había sido tan deseada por todos los reyes de Grecia: no solamente por su belleza sino porque era la hija del rey de Esparta y quien se casara con ella se convertiría en su sucesor.
7. No pidas rigor histórico

Todo esto es un mito. Helena nació de un huevo porque su madre se acostó con Zeus cuando él estaba transformado en cisne. El arco de Odiseo fue fabricado por Apolo. La muralla de Troya fue construida por Poseidón y Apolo. Agamenón secuestró en Troya a una pibita que le decía el futuro pero nadie le creía porque Apolo le había escupido en la boca. Y todo todo todo lo relacionado a la guerra de Troya pasó porque los dioses no invitaron a Eris, diosa de la discordia, a la boda de la mamá de Aquiles. O sea, agradecé que no aparecen platos voladores.


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